Para interpretar un mandala, comienza por crear el entorno adecuado:

  • Busca un lugar tranquilo.
  • Siéntate en una posición cómoda.
  • Empieza la contemplación vaciando primero todo el aire de los pulmones por la boca, reteniendo un instante sin respirar y luego inspirando por la nariz, 3 veces.
  • Continúa respirando de manera consciente por la nariz. Busca una respiración fina, rítmica y profunda que te resulte cómoda y natural.

Esto te transporta a un estado de relajación que agudiza la percepción de lo que sucede a tu alrededor.

Observa los elementos, pasea tu vista por los colores, símbolos y formas del mandala durante 5 minutos o hasta que los pensamientos te aparten de la contemplación. Al terminar suelta el aire por la boca a modo de suspiro.

Hacer este ejercicio antes de dormir, facilita que el subconsciente libere mensajes a través de tus sueños y al despertar, es posible que recuerdes.

A veces los mensajes llegan de manera muy clara a la consciencia e incluso te despiertan. Si es así, toma papel y lápiz y anota. Aunque en un principio no comprendas, cuando sea el momento sabrás perfectamente qué es lo que quiere decir.