Un mandala de pareja no representa la suma de dos individualidades, sino aquello que une o diferencia a dos individuos en su punto de convergencia. A menudo se presenta en dos lienzos complementarios que mantienen su propia identidad en la unión, aunque a veces se puede representar en un mismo lienzo, cada mitad como un mandala diferente y unidas las dos por la misma imagen central.

Así como cada mandala personal tiene sentido dentro del proceso vital de quien lo recibe, los mandalas de pareja representan la esencia de la relación y lo que se está proyectado a través de ese vínculo.

Es difícil describir lo especial que resulta recibir un mandala de pareja,  como ejemplo cito aquí las palabras de mi propia pareja al preguntarle qué había sentido cuando recibió el regalo:

"Primero fue una sorpresa. Cuando los vi me emocioné tanto que sólo podía decir -somos nosotros-. El mandala, los símbolos y los colores son un reflejo de lo que sentimos juntos y del proyecto que queremos llegar a ser" E.

Los tenemos en nuestra habitación. Nos recuerdan las cosas que nos unen, lo queremos construir asociados para desarrollarnos y evolucionar. Es lo último que vemos al cerrar los ojos, lo primero al abrirlos. Nos recuerdan que aquí y ahora, estamos conectados y caminamos juntos.